10/1/2010

Ponencia de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas. 21 diciembre 2009.

Organización de la Sociedad Civil las Abejas
Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal,
Chiapas, México

A 21 de diciembre del año 2009

Ponencia de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas


En estos días se están cumpliendo doce años de la Masacre de Acteal, doce años del crimen perpetrado por el mal gobierno contra nuestros hermanos y hermanas, contra nuestros hijos y nuestras hijas, contra nuestros padres y madres. Crimen contra los indígenas de Chiapas y de todo México, crimen contra todo el pueblo de México. Crimen contra la humanidad.

Han sido doce años en los que los miembros de la Sociedad Civil Las Abejas hemos luchado incansablemente para que se haga justicia. Después de doce años de esta lucha, tenemos que hacer un balance de lo que sea ha logrado y lo que no se ha logrado.

En estos doce años logramos que se detuvieran y juzgaran algunos de los autores materiales y algunos de los cómplices menores del mal gobierno. Después de eso, aunque nuestra lucha avanzó en otros campos, en el campo jurídico se estancó. Y el presente año no nada más se estancó pero retrocedió. La Suprema Corte ordenó la liberación de varios de los presos, incluso de algunos que ya habían sido sentenciados.

Cuando acababan de soltar al primer grupo de paramilitares en el mes de agosto, visitó Acteal el representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el señor Alberto Brunori. Ante nosotros dijo unas palabras que nos sirven como un primer balance de estos doce años. Dijo el Sr. Brunori: “Yo no puedo pronunciarme ahora sobre la sentencia de la Corte porque la desconozco, pero sí puedo decir algo con mucha claridad: si después de doce años el juicio sobre el caso Acteal sigue abierto y se siguen revisando las sentencias, entonces el Estado Mexicano no ha cumplido su obligación de impartir justicia a sus ciudadanos”.

En pocas palabras, en México no hay justicia.

El pasado mes de noviembre asistimos a un foro en Oaxaca del que nos hablaron los compañeros del Comité 25 de Noviembre. Ahí llegamos a una conclusión muy parecida. Todos los participantes tuvimos nuestro caso ante el tribunal más alto de la nación, la Suprema Corte de Justicia, pero lo que todos encontramos ahí fue la suprema impunidad. Estuvimos de acuerdo en que en México no hay justicia para el pueblo. Solo los ricos y poderosos obtienen sentencias favorables de los jueces, pero para los pobres no hay justicia.

Pero entonces nosotros pensamos: si esa es la justicia que hace el gobierno, si esa es la justicia de la máxima instancia de jueces en México, entonces esa justicia no sirve. Tiene que haber otra justicia.

¿Cuál es esa otra justicia? ¿Cómo es? ¿Cómo se consigue? No se trata, como algunos piensan, de hacernos justicia por nuestra propia mano. Esa no es justicia, es venganza y desde el principio Las Abejas hemos dicho que no queremos venganza. La otra justicia tiene que ser la justicia verdadera, no la venganza.

Los pueblos que luchan contra la opresión tienen en su propio corazón el secreto de la otra justicia. Pero hay que aprender a escucharlo. Para escucharlo tenemos la palabra de nuestros ancianos, la sabiduría de nuestros antepasados. Para comprenderlo tenemos la Palabra de Dios que para Las Abejas siempre ha sido nuestra luz y nuestra fuerza.

Por eso hemos convocado este foro para poner juntos nuestros corazones y nuestras cabezas para reflexionar juntos sobre esa otra justicia. Hemos invitado a los que participaron en aquel foro de Oaxaca y a otras personas y organizaciones para que juntos reflexionemos sobre este tema.

A este foro lo hemos nombrado Foro de Conciencia y Esperanza; Construyendo la Otra Justicia.

Así es que vamos a compartirles algunos de nuestros pensamientos sobre este nombre que le pusimos al foro.

Los más ancianos recuerdan lo que se acostumbraba en nuestras comunidades hace algunos años. Cuando alguien cometía una falta grave, se lo llevaba ante la comunidad. No se trataba de castigarlo con azotes o de encerrarlo, sino que se le hablaba de lo que había hecho para que se avergonzara de su acción ante toda la comunidad. Pensamos que lo que se hacía era tocarle su conciencia, para que se diera cuenta de que había hecho algo malo y ya no quisiera repetir su acción.

En cambio lo que ha hecho el gobierno con los paramilitares es, primero decirles a través de la Suprema Corte que son inocentes, o sea, que no han hecho nada malo. Después, a través del gobierno del estado, les da un premio: casa y tierras. De esta manera en vez de darse cuenta de que hicieron un mal, van a pensar: está bien ser asesinos, van a pensar: aunque hayamos estado diez años en la cárcel, si hubiéramos estado trabajando afuera como campesinos, no hubiéramos ganado suficiente dinero para comprar estas tierras. O sea que la justicia del gobierno es al revés que la justicia de nuestros antepasados. En vez de impedir que se repita el mal es una invitación a que pase otra vez.

Cuando salieron de la cárcel los paramilitares, el obispo de San Cristóbal, Don Felipe Arizmendi dijo: Aunque los jueces y las leyes digan que alguien es inocente, el que es culpable, seguirá siendo culpable ante su conciencia.

Vemos entonces que la conciencia es una fuerza muy poderosa para construir la otra justicia. Tenemos que empezar con nuestra propia conciencia y no dejar que se apague ni permitir que sea comprada por el dinero del gobierno. Después, hay que seguir con la conciencia del pueblo en general: que sepa lo que ha sucedido y que no sea engañado con las mentiras del gobierno y de sus medios de comunicación. Finalmente, aunque sea lo más difícil, hay que hacer como hacían nuestros antepasados, tocar la conciencia de los mismos agresores. Solo cuando ellos reconozcan lo malo que han hecho y muestren que ha cambiado su corazón, puede haber reconciliación y perdón. Si no es así, hablar de reconciliación son puras mentiras y engaño del gobierno que quiere sacarse la foto para hacer creer que ya no hay problemas en Chiapas.

No puede haber conciencia si no se reconoce la verdad y si no se guarda la memoria de la historia. Por esta razón hemos decidido integrarnos a la Red Internacional de Sitios de Conciencia. Acteal que ya es desde hace doce años Tierra Sagrada, será declarado mañana Sitio de Conciencia para la Humanidad.

Estos son tan solo unos pasos en el camino de construir la otra justicia. Sabemos que el camino es difícil y que todavía falta mucho por recorrer. Pero a pesar de las dificultades tenemos Esperanza, porque sabemos que la muerte no puede vencer a la vida. Así lo dijo otro hombre que dio su vida para que viviera su pueblo, para que viviera libre de la injusticia y de la opresión. Es el obispo de El Salvador Monseñor Romero que nos da ánimos con sus palabras para seguir luchando por la justicia aunque parezca que los poderosos nos quieren quitar la esperanza:

“El reino esta ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección.
Esta es la esperanza que nos alienta. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige” (24 marzo 1980).


A T E N T A M E N T E
La Voz de la Sociedad Civil Las Abejas.

El Presidente de la Mesa Directiva:
Sebastián Pérez Vázquez


Comunicado de la Sociedad Civil las Abejas 22 diciembre 2009.



Organización de la Sociedad Civil las Abejas
                                           Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal,
                                                 Chiapas, México

A 22 de diciembre del año 2009


A todas las Organizaciones Sociales y Políticas
A todos los Defensores de los Derechos Humanos
A la prensa Nacional e Internacional
A la Sociedad Civil 
A la Otra Campaña y
A la Opinión Pública

Hermanos y hermanas:

Nuestra memoria recuerda lo que nuestros abuelos y abuelas cuentan; que cuando un pueblo hace ruido e incomoda a los amos del poder, de la mentira y de la muerte; ese pueblo es reprimido y asesinado. Pero, no sólo nos contaron el dolor y la tragedia, sino que nos contaron cómo se lucha y se organiza y se actúa.
Cuentan también nuestros abuelos y abuelas que para vencer, hay que ser sencillos y humildes, pero con el corazón y pensamiento mirando y pensando.

Hoy, a doce veces doce meses de la masacre de Acteal, aquí seguimos con nuestra lucha y organización y creciendo y caminando con otras organizaciones y luchas. Creciendo como crecen los arroyos de Chenalhó en tiempo de lluvias. Y cuando crecen, crece el ruido que hacen y más crece su ruido cuando se juntan con otros arroyos y mucho más cuando se encuentran con los ríos.

Crece nuestro coraje porque al dolor de la muerte, a la rabia de la impunidad, se ha añadido la burla. La burla de unos jueces que se dicen supremos representantes de la justicia y dejan libres a unos asesinos como si fueran inocentes. La burla de un gobierno que premia a los paramilitares con casas y tierras mientras a los sobrevivientes de Acteal les regatea el apoyo para atenderse sus heridas que siguen literalmente abiertas. La burla de unos paramilitares que firman convenios para que les den sus tierras en otro municipio y se pasean libremente por Chenalhó.

Pero no es solo Acteal. La lista de agravios es muy larga y no cabe en un comunicado. Desde los disparos de armas de alto poder cerca de Tzajalch’en hace apenas unos días, hasta compañeros y compañeras de lucha presos, desaparecidos, asesinados en los últimos meses. Uno de ellos, hace apenas unos días, Mariano Abarca de Chicomuselo, baleado por defender a su comunidad de las minas canadienses. También los compañeros de Mitzitón y de Venustiano Carranza atropellados por camionetas asesinas. Y luego, los compañeros electricistas despojados de su trabajo de la noche a la mañana. Y aunque ya no es una noticia nueva, no podemos olvidar el insulto de haber condenado a Ignacio del Valle, líder de los campesinos de Atenco, a 112 años de cárcel.

En Chiapas han resurgido los ataques a los miembros de la Iglesia comprometidos con el pueblo: primero fueron los padres Juan Manuel Hurtado de Altamirano y Jesús Landín de Venustiano Carranza. Últimamente ha sido nuestro propio párroco Marcelo Pérez que ha sido agredido dos veces en un mes, en su casa y en su persona.

El pueblo se está ahogando dentro del lodo de la crisis causado por el gobierno ¿Qué es lo que tiene el gobierno para la sobrevivencia del pueblo? Solo más burlas. Ofrece la reelección de los malos gobernantes para que tengan tiempo suficiente de robarse todo de lo que queda del patrimonio de nuestra nación. A 100 años de Francisco I. Madero el gobierno de Felipe Calderón no tiene una idea mejor que ésta. A no ser la de celebrar los 100 años de Zapata despojando a los campesinos de su tierra para construir autopistas, minas, presas, hoteles de lujo y aeropuertos.

Doce veces doce meses han transcurrido después de la Masacre de Acteal. Las ruedas del calendario siguen girando y completando sus ciclos. Nosotros no sabemos qué secretos ocultan las estrellas para el 2010 ó el 2012, pero sí sabemos lo que ocultan los corazones. Los corazones de los mexicanos ocultan lo mismo que el nuestro: dolor, coraje, indignación. Y en muchos corazones también quiere irse a vivir la desesperación. Pero nosotros conservamos la esperanza. A pesar de todo.

Cuentan nuestros antepasados mayas que los hermanos Junajpú e Ixbalanké fueron llamados al inframundo a jugar con los Señores de Xibalbá. Pero más que jugar con ellos, los Señores de Xibalbá querían matarlos porque les molestaba el ruido que hacían. Los gemelos fueron muy listos, usaron su inteligencia para superar todas las trampas. Finalmente hasta la misma muerte superaron con su resurrección. Solo con su sabiduría, humillación y sencillez pudieron vencer el poder de Xibalbá.

Hoy los señores de Xibalbá son los gobiernos estatales y federales, los funcionarios corruptos y todos los que hacen la injusticia, la opresión y la violencia contra el pueblo en lucha. Contra ellos lucharon nuestros hermanos masacrados de Acteal, sin otras armas que el ayuno y la oración, y no tuvieron miedo a la muerte. Siguieron el ejemplo de nuestros antepasados Jujnapú e Ixbalanké. Y como ellos, están resucitando. Nosotros creemos en la resurrección porque la estamos viendo, la estamos viviendo. Los paramilitares creían que iban a acabar con nuestra semilla y no sólo no desaparecimos sino que nuestro Dios Padre-Madre nos ha dado alas para volar a muchas partes de México y de otros países del mundo para denunciar la injusticia y las mentiras de los gobiernos y para anunciar la verdad y la paz que quieren los pueblos. Y aunque a veces nos sentimos cansados, damos gracias a nuestro Dios Padre-Madre porque nos da nuevas fuerzas para seguir luchando.

Hace unos días supimos que al presidente de Estados Unidos, Obama, le dieron un gran premio de la Paz. Así como no entendemos cómo la Suprema Corte de Justicia puede dejar libres a los asesinos de Acteal, no entendemos cómo le pueden dar el premio de la Paz a quien está impulsando la guerra. Parece que la impunidad y la mentira enseñorean la tierra. El presidente Obama dijo en su discurso al recibir el premio, que la guerra es el camino para la paz. Pero eso no puede ser verdad. La paz es el camino para la paz, como dijo Gandhi, no la guerra. Por eso nosotros no podemos poner nuestra confianza en las armas que matan ni en los políticos mentirosos, ni los Ministros, ni los Presidentes, ni los gobernadores. Ponemos nuestra confianza en Dios y en el pueblo organizado que lucha pacíficamente, pero sin tener miedo a la muerte. Ponemos nuestra confianza en quienes piensan y hablan como las mujeres de Las Abejas que también han dado su palabra para este comunicado:

Nosotras las mujeres no queremos que salgan libres más paramilitares porque lo que ellos hicieron fue matar a nuestros seres queridos. Algunas de nosotras lo vimos que lo que hicieron; es verdad, no es mentira.

Lo que queremos es la paz, no queremos guerra. Queremos que se resuelvan los problemas pacíficamente. Que se comunique la gente, que reflexionen. Que no compren más armas. Queremos que el gobierno reflexione, que no siga con su política de matar, dividir y engañar al pueblo con sus proyectos que son de muerte, no de vida.

La Palabra es nuestra Arma. No queremos otro 97. Como artesanas seguimos bordando y tejiendo la paz.

Y justamente este ejemplo que nos comparten las mujeres de “tejer la paz” es lo que tiene que hacer el pueblo de México que han sido violado sus derechos humanos de parte del estado; si los encargados de aplicar la justicia se han corrompido, nosotros tenemos que “tejer nuestra propia justicia”, no la aplicación de una “justicia a mano” o de linchamiento, sino otra justicia pensada y decidida desde el pueblo. Una justicia verdadera que investigue y saque a la luz a los autores intelectuales de la Guerra de Contrainsurgencia en Chiapas: Ernesto Zedillo, Emilio Chuayffet, Gral. Enrique Cervantes, Julio César Ruiz Ferro, Gral. Mario Renán Castillo y demás cómplices y que el pueblo de México los juzgue con su memoria y conciencia.
Para seguir bordando y tejiendo la justicia, la paz y la verdad; la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia ha reconocido a Acteal, como parte de esos sitios de conciencia. “Sitios de Conciencia”, es una red mundial y son sitios históricos dedicados a conmemorar eventos pasados de lucha por la justicia y a ocuparse de su legado en la actualidad. Este reconocimiento nos da a entender que tenemos que seguir con nuestra lucha por la justicia, la paz y por la defensa de los derechos humanos. Falta mucho por hacer, pero, sabemos que tenemos que unirnos y organizarnos y actuar juntos en la lucha. A pesar de los obstáculos y agresiones que nos hace el gobierno aquí estamos y ahí vamos a estar; y cada vez más juntos y muchos.
Finalmente terminamos nuestra palabra diciendo que no queremos que en el 2010 se celebre el centenario de la Revolución negando los ideales de Madero y de Zapata como está haciendo el gobierno de Felipe Calderón. Pero tampoco queremos una guerra que vuelva a costar la sangre de millones de hermanos. Sí queremos una nueva revolución, pero una revolución no-violenta para que tengamos libertad, justicia y paz y para recuperar la tierra de las manos de los que la están destruyendo y saqueando y que regrese a las manos de los que sabemos amarla y cuidarla como nuestra Madre.




A T E N T A M E N T E
La Voz de la Sociedad Civil Las Abejas.

Por la Mesa Directiva:


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Sebastián Pérez Vázquez
Presidente

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Mariano Gómez López
Secretario General
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Pedro Jiménez Arias
Vicepresidente
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Francisco Gómez Pérez
Tesorero
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Francisco Pérez Gómez
Sub Tesorero